Alumnado de Mecánica de Competición simula un pit stop en una sesión práctica
08/05/2026
Dos segundos. Es el tiempo que puede marcar la diferencia en una competición de alta exigencia como Fórmula 1 (F1). Cambio de neumáticos, reparación de daños u otros ajustes técnicos en alerones, presión e incluso, en determinadas competiciones, repuesto de combustible… todo en un rango de entre 2 a 2,5 segundos.
Una exhibición de rapidez, precisión y eficacia, a la que aspira cualquier equipo de mecánica para realizar todas las tareas de mantenimiento que necesita el vehículo. Aquí entra en juego la destreza y la coordinación del grupo de mecánicos y mecánicas, habilidades que requieren de un intenso entrenamiento sumado a los conocimientos necesarios para ajustarse al mínimo margen de error.
Así lo ha comprobado el alumnado del Curso Especialista en Motorsport. Mecánica de Competición, formación de alto rendimiento que imparte Florida Universitària junto Campos Racing, durante su sesión práctica de “Parada en PitStop”.
Las paradas en boxes (pit stops) son fundamentales en las carreras porque pueden influir directamente en el resultado final. No solo son una necesidad técnica, sino también una herramienta estratégica clave para mejorar el rendimiento y la velocidad del vehículo o realizar ajustes rápidos para aumentar su control en curvas o adelantamientos, readaptarse a cambios climatológicos y reforzar la seguridad.
«A veces, la diferencia entre ganar y perder es solo por una parada bien ejecutada» explica Cosimo Fiorillo, director del programa. Y es esa visión la que ha trasladado al alumnado de Florida Universitària durante la simulación.
Para la práctica, los equipos se han asignados los roles indispensables para llevar a cabo todas las funciones que intervienen en el pit stop. Mecánicos de ruedas, elevadores, estabilizadores y personal técnico que interviene en ajusten de alerón o reparaciones. Todo medido al milímetro, sin dejar paso a la improvisación, respetando sus posiciones y practicando la disciplina e incluso las señas y el lenguaje que les permita comunicarse en escasos milisegundos.
Una jornada que, aun libre de la presión que implica la competición, ha servido al alumnado para comprobar la complejidad y la exigencia real que implica ejecutar un pit stop perfecto, donde cada movimiento cuenta y cualquier mínimo error puede marcar la diferencia.

